Redescubriendo el placer de vivir en casa
Cuando esta familia contactó con nuestro estudio, su ático dúplex presentaba varios retos: una cocina demasiado pequeña, un salón con una distribución poco práctica y unos baños que no se adaptaban a sus necesidades diarias. Querían una reforma integral que les permitiera aprovechar mejor el espacio y lograr un hogar funcional sin renunciar a la calidez de un ambiente familiar.
El punto de partida fue la cocina, donde la propietaria deseaba más amplitud sin abrirla al salón. La solución consistió en integrar la terraza, ganando metros y luz natural, y diseñar un espacio práctico y elegante. El mobiliario blanco, los tiradores dorados y un pavimento con personalidad aportan carácter y continuidad visual.
En el salón, el desafío era conseguir ligereza en una distribución compleja. Se movieron tabiques, se redujeron mochetas y se sustituyó la pared del pasillo por una celosía de listones de madera que permite el paso de la luz y conecta visualmente las estancias. Esta intervención transformó el corazón de la vivienda en un espacio cálido, equilibrado y luminoso. Un espacio donde la familia puede disfrutar del día a día con comodidad.
El dormitorio principal se rediseñó, convirtiéndose en un refugio sereno en tonos verdes y blancos. Mientras que el baño en suite se amplió dándole el espacio de la bañera del baño contiguo, que se transformó en un coqueto aseo.
El resultado es un hogar que refleja la esencia de sus propietarios: cálido, práctico y lleno de vida. Una vivienda que ha ganado luz, equilibrio y confort, demostrando que una reforma bien pensada no solo transforma los espacios, sino también la forma de disfrutarlos.








