Una buhardilla en el centro.
Esta buhardilla en el centro de Madrid necesitaba una reforma integral para convertirse en el hogar soñado de su joven propietaria. Aunque la vivienda había sufrido una reforma reciente, los elementos existentes requerían una actualización para aportar confort, funcionalidad y coherencia estética, respetando la distribución actual y el carácter original del edificio. El reto era transformar el espacio en un hogar cálido, abierto y lleno de personalidad, aprovechando al máximo la luz y la altura del techo.
Se mantuvo la planta abierta, donde conviven cocina, comedor y salón, mientras que el altillo se destinó a despacho y zona de lectura. Completan la vivienda un dormitorio principal en suite, un dormitorio de invitados y un aseo. El espacio principal conserva las vigas y la chimenea originales, que se convirtieron en protagonistas gracias a un marco de papel pintado y muebles de madera que realzan su sencillez. El suelo de roble y los tonos verdes y beiges del papel aportan calidez, profundidad y armonía al espacio.
El mobiliario se eligió con cuidado: butacas Mid-Century y un sofá en tonos neutros estilizan la estancia, mientras que la mesa del comedor, con un pie de tronco de árbol, conecta visualmente con la chimenea y genera continuidad entre las zonas.
En el dormitorio principal, un mural con escena mediterránea aprovecha la altura del cabecero y aporta serenidad y sensación de amplitud. El altillo incluye un despacho funcional con zona de lectura y chaise longue, además de un pequeño sofá-cama para invitados, integrando comodidad y practicidad.
El resultado es una buhardilla luminosa, acogedora y versátil, donde materiales naturales, muebles cuidadosamente seleccionados y detalles personales crean un hogar elegante y lleno de carácter, reflejando la personalidad afable de su propietaria.










