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ODA A LAS TERRAZAS

Las terrazas han tenido a lo largo de la historia diferentes usos y más o menos popularidad. Sus idas y venidas han tenido que ver con algo que la reciente situación provocada por la COVID-19 ha dejado al descubierto y que, de seguro, es hora de revisar. Esta es nuestra oda a las terrazas.

Las primeras terrazas datan de tiempos prehistóricos y estaban destinadas a los cultivos. Se aprovechaban de las cotas de un monte para situar cada terraza, generando un riego natural, sostenible y uniforme.

Terrazas de cultivo en China

Pero ya desde el año 2.500 a.C. se tiene constancia de terrazas arquitectónicas. En el Antiguo Egipto ya se aprecian azoteas en la mayoría de las casas donde, dada su climatología favorable, se desarrollaba una parte importante de las actividades domésticas.

Así pues podemos decir, literalmente, que las terrazas han estado con nosotros desde siempre; aunque no siempre se las ha querido igual.

LA ALTANA VENECIANA

Desde la Edad Media, la construcción de terrazas tuvo que ver con el deseo de las clases altas de marcar su estatus. No tenían una función específica más allá de ser un elemento diferenciador. Pero en Venecia volvemos a encontrar un uso más funcional.

La altana es un tipo de construcción veneciana que consiste en una plataforma de madera que se sitúa en los tejados inclinados. Ya aparece retratada en pinturas del siglo XV, aunque pudiera ser mucho más antigua. 

Debido a la morfología de la ciudad, de calles intrincadas saturadas de viviendas, los palazzi no disponían apenas de luz solar ni corrientes de aire, por lo que se hacía imperativo un desahogo. Así, como alivio para los habitantes de la ciudad, surgen las altanas venecianas.

Además de subir a tomar aire, los venecianos también las usaron para tender la ropa. De ahí que el suelo de las mismas esté construido por lamas de madera separadas unos centímetros unas de otras por donde escapaba el agua.

Pero no es ese su uso más curioso. Las venecianas, que eran mujeres especialmente coquetas, usaban las altanas para teñirse el pelo de rubio. El proceso tenía su miga, ya que la incidencia de los rayos solares debía caer sobre el cabello pero no sobre la cara, que debía seguir siendo tan blanca como se pudiese. Para ello usaban un sombrero llamado solana, que tenía un agujero en el centro por donde sacaban los cabellos al sol, impregnados en todo tipo de ungüentos que favorecían el teñido. Rápido no era... ¡pero vaya peluquería con vistas maravillosas!

Altanas venecianas

Hoy en día muchas altanas están en desuso, pues algunas tienen un acceso un tanto complicado. Otras han sido reformadas y se usan para fines sociales. De hecho, muchos alojamientos turísticos las usan como reclamos. Y hay, incluso, hoteles que las ofertan para disfrutar de una cena privada en pareja.

LA TERRAZA EN EL SIGLO XX

En los años 20, confluyeron dos acontecimientos que pusieron en valor los balcones y terrazas. Por un lado, en Francia, las recomendaciones médicas para curar la tuberculosis pasaban por tomar baños de sol y de agua; favoreciendo la construcción de grandes recintos con terrazas y grandes espacios abiertos con piscinas. Por otro lado, a partir de 1914 empiezan a construirse los edificios más emblemáticos del racionalismo. Con su funcionalidad sobre la forma, integran el entorno que los rodea a través de terrazas que se conciben como una extensión de la vivienda. En los años 20, los arquitectos Henry y Theodora Hubbard definieron a las terrazas como «un elemento interesante de un edificio aún más interesante».

Casa Bloc. Arqs.: Joan Baptista Subirana, Josep Torres Clavé, Josep Lluís Sert, 1932

Entre los años 40 y 60 las terrazas viven un boom. Aunque algunas ya empiezan a ver su declive. Es el caso de las colmenas de la 'Conce', como llaman sus vecinos al barrio de La Concepción, en Madrid. Proyectadas en los años 50 por José Banús (sí, el mismo de Puerto Banús), parecen contar con unas amplias terrazas, pero una vez dentro descubrimos que su ancho no supera el metro; por lo que se vuelve un espacio muy poco practicable. Las terrazas, como prolongación de la vivienda, deberían contar, al menos, con el mismo tamaño de una habitación pequeña para que sus habitantes puedan disfrutarlas. Al final, acabaron convertidas en trasteros e, incluso, muchos vecinos las cerraron para ganarle esos metros al salón. Como pasó en tantas otras zonas urbanas del país.

Terrazas con cerramientos en las colmenas del barrio de La Concepción, Madrid

En las zonas costeras, donde el boom urbanístico se concentra entre finales de los 50 y los 70, también se dio una proliferación de las terrazas, que hoy siguen donde estaban. Entonces, ¿por qué no funcionan las terrazas en las ciudades?

Son muchos los factores que apuntan los expertos. El principal, sin duda, es el cambio en el estilo de vida: incorporación de la mujer al mercado laboral, apropiación de la ciudad por parte del coche, más horas fuera de casa, mayor consumismo y, por lo tanto, necesidad de mayor almacenamiento. Todos estos factores, unidos al aumento de la polución y el ruido, la aparición del aire acondicionado, y el empeoramiento de unas vistas que, salvo excepciones, poco tienen que ofrecer a sus vecinos, son los que han marcado que las terrazas hayan dejado de ser demandadas por el público. Las dificultades en las nuevas ordenanzas, que las penalizan, y el hecho de que las terrazas se consideren superficie útil al 50%, tampoco alientan a promotoras y constructores a proyectarlas.

Hoy en día, salvo en urbanizaciones cerradas, no es habitual verlas en nuevas edificaciones. Pero, ¿nos hemos parado a pensar lo que hemos perdido?

ODA A LAS TERRAZAS URBANAS

Desde marzo de este año nuestra realidad ha cambiado y ahora ponemos en valor detalles que antes nos pasaban desapercibidos. El confinamiento ha sido duro para todos, pero especialmente para aquellos que habitan en viviendas interiores o con poca luz, sin balcón ni terraza. Nos hemos dado cuenta de la necesidad de abrir nuestras casas a la luz y al aire. De la necesidad de conectar nuestros interiores con el exterior, para no perder el lazo con el entorno que nos rodea. Por eso, hemos vuelto a sentir un flechazo por esos balcones y terrazas abandonados como almacenes de aire acondicionado y bicicletas. Es hora de darles el cariño que se merecen.

Oda a las terrazas mini


Si tu terraza es estrecha y alargada, ¡no desfallezcas! Hay soluciones para que luzca practicable y bonita. Dependiendo de sus dimensiones, podrás acondicionarla con zona de comedor y zona chill out o solo una de las dos. Pero tampoco necesitarás mucho espacio. Y si no te lo crees mira este dos en uno, ¡una forma genial de aprovechar el espacio e incluir diferentes ambientes en uno! Una reforma muy fácil de hacer por poco dinero y que si complementas con unas luminarias bonitas, puedes inspirarte aquí, y algunas plantas te dará un resultado 10, ¿no te parece?


Por muy estrecho que sea el espacio de tu terraza seguro que es posible meter un par de bancos en "L" llenos de cojines para poder recostarte a leer o tomar algo. Aprovecha el alféizar de la ventana como mesa auxiliar. Unas bonitas alfombras lavables de exterior, como por ejemplo ésta, que realizamos a medida, y tantas plantas como quepan. Et voilà! Un espacio la mar de agradable y acogedor por muy poco.

Si te apetece comer fuera de vez en cuando, también puedes colocar una mesa plegable anclada a la pared o a la barandilla. Con reutilizar un par de sillas apilables que tengas por casa, como éstas o estos pufs de fibras naturales, es suficiente.

En el mercado hay sofás de exterior de poco más de 60 cm de fondo, como por ejemplo éste. Coloca enfrente una mesita auxiliar estrecha o una estantería en la pared de 20cm, suficientes para dejar una bebida, y en solo un espacio de 125cm de fondo te habrás montado un salón de exterior. Recuerda que, para que sea cómodo, el espacio entre el sofá y la mesa de centro ha de ser como mínimo de 40cm.

Algo de lo que también nos hemos dado cuenta en este confinamiento es de la falta de un espacio apropiado para el teletrabajo, por lo que tuvimos que improvisar un despacho en casa. Si bien es verdad que la mejor solución siempre es contar con un espacio lo más aislado posible que cuente con una mesa adecuada y una silla ergonómica si vamos a pasar mucho tiempo sentados, hoy te recomendamos también, cuando el tiempo lo permita, utilizar tu terraza de improvisado despacho estival, ¡usando como soporte la misma barandilla!

Aunque también podría convertirse en un bar. It's up to you!

Oda a las terrazas foodies

Si a ti lo que te gusta es comer al aire libre necesitarás un comedor a la altura. Para compatibilizarlo con otros usos, podrías hacerte con una mesa y unas sillas plegables que apoyar o colgar en la pared cuando no las estés usando.

¡No te olvides de colgar unas guirnaldas para las cenas que se alargan de más!

Oda a las terrazas prácticas

Quizá eres de los que necesitan almacenamiento extra y por eso te estás pensando muy mucho renovar la terraza que tienes por trastero. Pero tenemos buenas noticias para ti. El almacenamiento es compatible con sacar algo de espacio para el ocio y el esparcimiento. Tan solo juntaremos un módulo de estanterías con puerta a unas cajoneras y ya tendremos sitio para sentarnos a respirar y relajarnos. Très facile!

La bici no tiene por qué irse. Simplemente, encuentra otra forma de que conviva en el nuevo espacio. El mercado está lleno de ingeniosos sistemas de almacenaje.

Oda a las terrazas chill

Como recurso sostenible y económico podrías usar palets para construir un asiento ajustado en uno de los lados, con la pared como respaldo. Para poder poner uno normal necesitarías un ancho mínimo de 125cm, ya que miden 120x80cm. Pero también podrías adquirir medio palet, cuyo tamaño es de 80x60cm. Si quieres más altura, puedes apilar varios. Luces cálidas e íntimas, como las de estos portavelas, cojines, plantas y una mesa de centro y ¡chill out listo! ¡No te olvides de los complementos!

Si eres más de estar tumbado o fan de las siestas al aire libre, te proponemos colocar una daybed tan chula como ésta. Con un mínimo de 100cm podrías colocar una estructura baja tipo tatami para cama de 90cm. Usa plantas altas a modo de cabecero y cojines de lino y será como dormir en la selva.

Oda a las terrazas ecogreen

Una buena idea para hacer más confortables las terrazas es colocar césped artificial. Añade un extra de frescura al ambiente, es agradable a la pisada y requiere poco mantenimiento. Coloca cuantas plantas puedas y será como estar en un parque natural.

Si las vistas que tienes desde tu terraza no son las mejores del mundo, te sugerimos que conviertas tu terraza en las mejores vistas. ¿Cómo? Convirtiéndola en un auténtico vergel. Un paraíso verde de tranquilidad y contemplación. Incluye un banco o puf tipo pera y ¡a meditar en tu pequeño oasis!

ODA A LAS PLANTAS

Por si aún no te has dado cuenta, lo único que no puede faltar en una terraza son ¡plantaaaas! Así que no escatimes en ellas. Elije las que más te gusten y mejor se adapten al ambiente de tu zona, como las autóctonas, que serán más fáciles de mantener. ¡Viva la vida green!

EL FUTURO DE LAS TERRAZAS

El paso de la COVID-19 por nuestras vidas, necesariamente, traerá consecuencias en la futura proyección de edificios. La arquitectura conecta con la realidad socio-económica y, como tal, se adaptará a la demanda, que pasará por buscar espacios más luminosos con salidas al exterior; ya sean patios, balcones o terrazas. Pero no serán los únicos espacios donde los habitantes puedan encontrar el aire libre. Desde Next Arquitectura aventuran que las azoteas comunitarias se recuperarán para los vecinos, convirtiéndolas en espacios de relación donde practicar deporte, tomar el sol o plantar un huerto urbano. Y van más allá: ¿se harán repartos en las azoteas con drones? Pero esto ya es otra historia... 

Vista aérea de unas azoteas

*Todas las fotos: Pexels y Pinterest.
* Fuentes historia de las terrazas: Hisour, TioVivoCreativo, El País Cataluña, Ammat Immobiliaris, El Confidencial, AntonioLuis.Pozuelo, Venecia Viaje Musical, Idealista.

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